El diseño de pavimento rígido en Las Condes no admite aproximaciones genéricas. La combinación de suelos granulares de origen aluvial en la zona baja y la presencia de rellenos no controlados en las laderas del piedemonte andino exige un cálculo estructural fundamentado. Aplicamos la metodología AASHTO 93, complementada con la NCh170 para hormigones, para determinar el espesor de losa, el módulo de rotura requerido y la transferencia de cargas en juntas. La sismicidad de la falla de Ramón, documentada en estudios recientes del Servicio Nacional de Geología y Minería, obliga a considerar asentamientos diferenciales potenciales que una losa mal diseñada no absorbería. Por eso, antes de definir la armadura de refuerzo continuo o el patrón de juntas, realizamos una caracterización geotécnica precisa de la subrasante, incluyendo el módulo de reacción k. En proyectos sobre terrenos con presencia de finos limosos, complementamos la evaluación con un ensayo de CBR vial para calibrar la capacidad de soporte esperada bajo ciclos de carga pesada.
Un pavimento rígido bien diseñado en zona sísmica debe disipar energía mediante un patrón de agrietamiento controlado, no mediante el colapso de la losa.
