En Las Condes, donde la terraza fluvial del río Mapocho define buena parte del subsuelo, hemos visto demasiados casos donde se subestima el potencial de licuefacción porque 'acá es pura grava'. Y es justo ese error el que después sale carísimo. La grava arenosa fina, los lentes de arena limosa que aparecen entre los 3 y 7 metros de profundidad, y el nivel freático que en algunos sectores orientales se encuentra apenas a 4 metros, son condiciones que perfectamente pueden gatillar pérdida de resistencia durante un sismo. Nuestro equipo técnico cruza los resultados del ensayo SPT con granulometrías completas y análisis de finos bajo la NCh433 para determinar si el suelo es o no susceptible. No basta con mirar el perfil y suponer: hay que calcular el factor de seguridad con los criterios de Seed e Idriss actualizados, que es lo que hacemos en cada proyecto.
En la terraza del Mapocho, un lente de arena de 40 cm entre gravas puede ser suficiente para que un edificio sufra asentamientos diferenciales severos si no se evalúa la licuefacción.
