En Las Condes, cuando se intervienen terrenos cercanos al borde del piedemonte andino, lo primero que revisamos es la compacidad del subsuelo. La zona, ubicada a unos 800 metros sobre el nivel del mar, tiene depósitos de gravas arenosas que a veces lucen firmes en superficie, pero en profundidad esconden capas sueltas que comprometen la capacidad de soporte. En nuestra experiencia, un ensayo CPT entrega el perfil continuo necesario para identificar esos estratos flojos, y si la obra lo permite, combinamos con calicatas para una inspección visual directa de la matriz granular. El diseño de vibrocompactación no es un estándar de catálogo: lo ajustamos a la energía de compactación requerida, el espaciamiento entre puntos y la profundidad que demanda cada proyecto en la comuna, donde la napa freática puede aparecer a cotas variables según la cercanía al canal San Carlos.
En Las Condes, un metro de grava suelta mal compactada puede reducir en un 40% la capacidad portante esperada del suelo de fundación.
