Con una altitud que oscila entre los 700 y 900 msnm y suelos que transitan abruptamente desde depósitos aluviales gruesos hasta intercalaciones finas en las laderas del Arrayán, Las Condes exige un control de compactación que no admite aproximaciones empíricas. Aquí, un relleno mal compactado sobre un estrato de origen coluvial puede generar asentamientos diferenciales severos incluso antes de que la estructura entre en carga viva. El ensayo Proctor, tanto en su variante Normal como Modificada, establece la relación densidad-humedad que sirve de línea base para todo el control de calidad en obra. Nuestro laboratorio entrega curvas Proctor trazadas con precisión granulométrica, vinculando los resultados a las exigencias del ensayo de densidad in situ con cono de arena para verificar que cada capa de terraplén o subrasante en la comuna alcance al menos el 95% de la densidad seca máxima de referencia.
La diferencia entre un relleno que falla y uno que cumple su vida útil de diseño se define en la curva Proctor: densidad seca máxima y humedad óptima bien determinadas.
